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El poder del canto melancolico de las perdices
Ya atardecía, los gigantes cansados del viaje, descansaron en el campo. El zorro al observar que dormían, fue hacia la cueva a rescatar a las perdices, para que inicien su canto.
Estas rodearon a los gigantes, y la luz que iluminaba la fuente se hizo mas intensa con las perdices, en eso los gigantes se despertaron, y las perdices comenzaron a danzar y a cantar melancólicamente. Los gigantes se pusieron de pie agresivamente y en eso se iban convirtiendo en piedra poco a poco.
El zorro sorprendido del maravilloso canto de las perdices, prometió no comer más banquetes con plumas. Desde ese momento es el llamado el guardián de las perdices.
El conejo regreso a la huerta de zanahorias de la cual ya no se movería, ni mucho menor mentiría que no sabe que mal puede pasarle.
Los gigantes de piedra se los conoce actualmente como frailones del Cumbe Mayo.
Las perdices vivieron felices.
FINNNNN
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