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CAPITULO 3 : “LA SOBERBIA DE LOS DIOSES”
Mucandina reunió a su pueblo de Huascayán, en una gran asamblea para decidir el nombre de sus dioses. Por mayoría acordaron llamarlos “RUNA” y “WARMI”. Transcurrieron los días y las noches en que Mucandina y su pueblo vivían en total armonía con sus dioses. Todas enseñaban a los dioses los secretos de la MADRE NATURALEZA y del PADRE MUNDO, para vivir en armonía con ellos en la casa del PLANETA TIERRA. Así, Runa y Warmi fueron aprendiendo a vivir de los diversos frutos de las plantas y de las experiencias que todas las noches reunidos en torno al fogón, con las mucas, iban conociendo.
Pero un día, Runa, despreciando los buenos consejos de las sabias mucas, tomó una linda fruta, aun verde, y se la obsequió a Warmi, quien la comió con ansiedad, pensando que Mucandina les había engañado al decirles que “sólo las frutas maduras deben de comerse para tener una vida sana y dulce”. Por lo que se enfermó y retorció de dolor, viendo la muerte cerca. Entonces Runa, acudió a Mucandina para salvar a su compañera, quien perdonándole su grave error fue a recoger hojas curativas, con las cuales preparó un remedio que dieron de beber a la soberbia Warmi, salvándole la vida.
Como la gran mayoría de pobladores de Huascayán no perdonaron la soberbia de Runa y Warmi, estos tuvieron que hacer vida aparte, lejos de las sabias mucas. Luego de un tiempo, Warmi quedó embarazada y cuando llegó el momento del parto, sus dolores eran tan fuertes que no le permitían dar a luz. Entonces, Runa, venciendo su orgullo de falso dios, acudió nuevamente a Mucandina y le pidió ayuda. Ella le dijo que la solución para un parto sin dolor era preparar un remedio con la cola de una muca. Como todas las mucas estaban resentidas, ninguna quiso colaborar con su cola, y Mucandina compadeciéndose de Warmi se sacrificó cortándose la cola y preparando el remedio.
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