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CAPITULO 2 : “AGRADECIENDO A LA VIDA”
Luego de la furia de la MADRE NATURALEZA y el PADRE MUNDO, en un abrazo de vida todo volvió a la calma, amaneciendo un nuevo día con sol radiante. Entonces, Mucandina propuso a sus amigos y familiares agradecer a la tierra, que los había cobijado en su cueva protectora, haciendo dos dioses con puñaditos de barro, que iban juntando cada una de las familias del pueblo. Así, todos trabajaron el barro, y fueron dándole forma de acuerdo a cómo imaginaban que deberían de ser sus dioses en adelante, para que los protegieran y la tierra no se los tragara como a los dinosaurios. Al concluir su labor, resultaron dos muñecos de barro de un aspecto tan bonito que a todas las mucas les agradó por lo que hicieron, llegada la noche, una gran fiesta y pusieron palitos y leñas alrededor de los lindos muñecos de barro, en forma de una gran corona de triunfo y respeto.
Las nubes, muy contentas, quisieron hablar y decir que también les agradaban aquellos dos muñecos que las mucas con tanto cariño habían moldeado y entonces en un baile casi frenético comenzaron las nubes a chocarse unas con otras y de su alegría salieron rayos de fuego, cayendo uno de ellos a la corona de palitos y leña que las mucas habían juntado en torno a los muñecos de barro y se produjo un fuego que iluminó la oscura noche, y fue tan intenso el calor del fuego que los muñecos se hicieron estatuas fuertes como la roca.
Volvió a amanecer y veloces aires envolvieron el pueblo de Huascayán. Entonces, Mucandina y su pueblo vieron que sus apreciados muñecos comenzaron a tambalearse, por lo que todas corrieron a abrazarlos formando una masa compacta en torno a ellos. Y sin imaginarlo, cada una de ellas trasmitió sus energías, dándoles así un poco de sus vidas. De esta manera, los muñecos apreciados de las mucas adquirieron el don de la vida y en calidad de dioses las acompañaron en el transcurrir de los días y las noches, ya que fueron ellas sus escultoras y trasmisoras de vida; teniendo siempre presente que la tierra, el agua y el fuego, con el amor y la solidaridad son los hacedores de la vida.
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