"Una aventura por nuestra cultura"

PRESENTACION
QUIENES_SOMOS
PROLOGO
CAPITULO_1
CAPITULO_2
CAPITULO_3
CAPITULO_4
COMPRENSION
LINKOGRAFIA
AGRADECIMIENTO

 

¡VIVA EL AMOR! ¡VIVA EL SERVICIO!

Continuaron incesantemente su camino, el cual se les hacía más extenso a medida que avanzaban. Finalmente llegaron a un río. Allí hallaron a una garza de largo cuello, blanco plumaje que le cubría todo el cuerpo, un gran pico amarillo y patas negras. El ave estaba llorando, algo muy raro en su especie, pero a pesar de ello no las sorprendió. Supieron que era Curicasha. Como les había comentado Tukumachu, la garza estaba a orillas de un río.
- No me pregunten por qué lloro – suspiró el ave – Esta quebrada que observan debajo mío, es el fruto de mis penas y constantes sufrimientos. Un animal como yo no debería vivir acá, yo debo estar a orillas del mar, con mis amigos y mi familia; pero, por cosas del destino he llegado aquí. Mis lágrimas de amor son fuente de vida y me siento orgullosa porque sirvo a los demás desinteresadamente. Me siento bien. La gente del pueblo que muchas veces viene a bañarse en mis cálidas aguas, dice que mis lágrimas no son cristalinas, sino blancas como la leche. Por esta razón, le han colocado ese nombre a mi querido río: Río La Leche, el mismo que es hábitat y alimento de muchos animales. Les comento amigas que he quedado sorprendida con lo que puede hacer el servicio y la gratitud. La fusión de ambos, crea un sentimiento tan grande, que hasta puede curar las más graves heridas. Mis aguas son medicinales y además pueden deshacer hechizos.
- Hola Curicasha, es un gusto conocerte – saludó Kelly – Tu historia es grandiosa y la enseñanza que dejas en cada uno, lo es también. Eres para nosotras un gran ejemplo de servicio desinteresado al prójimo. Te comentamos que nosotras hemos venido hacia ti por lo mismo, estamos ayudando a una amiga muy querida que está encantada al igual que su amado, y para revertir el conjuro necesitamos dos lágrimas tuyas. ¿Podemos tomarlas de tu río?.
- Por supuesto. Tomen las que necesiten, y cada vez que puedan vengan a visitarme por favor. Es interesante intercambiar palabras de vez en cuando con personas con tan nobles intenciones como ustedes- les replicó.
Las aventureras amigas obtuvieron las lágrimas de la garza, la amistad la tenían desde mucho antes que el hechizo, las ganas de servir la aprendieron con el ave y las hojas de algarrobo las conseguirían de retorno al bosque. Era ya casi la puesta de sol y se apresuraron en llevar todos los ingredientes a Puerto Eten.

Issy se emocionó mucho al verlas llegar, las estaba esperando largo rato; pero, no había perdido la fe en que sus tres grandes amigas llegarían en algún momento y tal como lo habían prometido: con la solución.

Kelly, Rubí y Katia se dieron prisa en realizar la mezcla. Colocaron las dos hojas en la base y sobre cada una de ellas una lágrima. Hubo una profunda concentración. Debían agregar además, todo lo que habían aprendido en su travesía por hallar la poción. En ese momento, una luz iluminó desde el cielo a Issy, ella alzó su tierna mirada. El mar se apaciguó. Irrumpió el silencio y consigo la incertidumbre:¿Qué pasaría? ¿Funcionaría el hechizo?...

Desde el horizonte se divisó una sombra que se acercaba cada vez más con dirección a Issy. Las amigas lograron distinguirla era ¡Apu Kañahuay! Su gran amigo de Paracas. Él les sonrió, fue un gesto de agradecimiento, y se colocó justo al lado de su amada. La brisa marina los envolvió hasta hacer algo increíble: convirtió a Apu en un tritón. Las viajeras amigas jamás imaginaron aquello. Quedaron satisfechas con su misión. ¡Lo logramos! dijeron. Y se perdieron caminando paso a paso por la arena. Habían aprendido tanto en esta experiencia, que les dolía mucho despedirse de sus grandes amigos, aunque prometieron visitarlos cada vez que puedan. Por fin Issy y Apu Kañahuay estarían juntos. No hubieran alcanzado el éxito de su travesía sin la nobleza de Tukumachu y Curicasha.



"Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría".