"Una aventura por nuestra cultura"

PRESENTACION
QUIENES_SOMOS
PROLOGO
CAPITULO_1
CAPITULO_2
CAPITULO_3
CAPITULO_4
COMPRENSION
LINKOGRAFIA
AGRADECIMIENTO

 

BUSCANDO LA POCIÓN

El día siguiente, era el último día de vacaciones de las amigas y se prometieron a sí mismas que sería el mejor. Por fin cumplirían el gran sueño de hacer feliz a su nueva amiga sirena y partieron, como lo habían acordado, con el alba.
Desde muy temprano estuvieron en el Bosque de Pómac, preguntándose irónicamente si encontrarían al búho a esa hora. El lugar era realmente atractivo con abundante flora y fauna, lleno de matorrales y algarrobos, perfecto para el ecoturismo y el deporte de aventura.
Comenzaron a explorar minuciosamente el bosque y exhaustas por la caminata decidieron beber agua de sus cantimploras, por lo que se sentaron a descansar sobre aquel inmenso árbol de algarrobo con protuberantes raíces: el legendario árbol milenario.
- ¡Qué calor hace acá! - exclamó Katia.
- Tienes razón y aún nos falta mucho por recorrer – dijo Kelly
Súbitamente se escucharon sonidos no muy definidos, parecidos a los de algún animal: ¡Tucuuuy, tucuuuy!
Asustadas, las amigas levantaron la cabeza y ¡Oh sorpresa!, un imponente búho con penetrante mirada y hermoso plumaje las observaba desde hacía rato. Era la primera vez que veían uno tan cerca.
- ¡Hola! – saludó amablemente el búho – Mi nombre es Tukumachu.
- ¡Hola! – le respondieron.
Ellas sabían que aquellos animales eran nocturnos y les pareció extraño verlo en ese momento.
- ¡Qué gusto hallarlo! Nuestra amiga Issy nos envía a usted en busca de ayuda – dijo Rubí.
- Será un honor apoyarlas, pero ¿Para qué me necesitan? – contestó el búho.
- Señor Tukumachu, usted sabe que Issy fue hechizada por su padre y nosotras hemos charlado con ella y le hemos ofrecido nuestra ayuda; pero, necesitamos de la suya también. Usted es el único que tiene la poción para revertir el hechizo – le manifestó Kelly al atento animal.
- Es verdad. No tendré problema en dársela. Sólo permítanme buscar en mi libro. Mientras tanto las invito a pasar a mi hogar – expresó el búho.
El árbol en el que se hallaban sentadas se abrió y dio paso a una puerta. Ellas ingresaron y quedaron sorprendidas al notar que la corteza interior del árbol se hallaba cubierta por una gran colección de libros de todas las materias.
El sabio búho indagaba minuciosamente entre cada página y su búsqueda parecía no tener fin, hasta que…
- ¡Lo he encontrado! – exclamó con una infinita satisfacción – “Si un hechizo quieres deshacer, dos hojas de algarrobo has de coger, amistad has de sentir, dos lágrimas de garza blanca has de tener y muchas ganas de servir”.
- ¡Gracias, mil gracias! Tukumachu, pero ¿Dónde podemos encontrar a una garza que gimotee? – preguntó Rubí.
- Vayan en busca de Curicasha, una garza blanca de muy buen corazón. Estoy seguro que no les negará un poco de agua de su río – respondió el búho.
- ¿Curicasha tiene un río? –
- ¡Oh sí!, ella les explicará luego. Por favor recuerden que sólo deben ser lágrimas de garza; puesto que es uno de los pocos seres vivos que conocen el verdadero significado de ayudar y servir. Quizás ahora no me entiendan, cuando dialoguen con ella lo comprenderán –
- Señor Tukumachu, ni siquiera las personas son tan sabias y gentiles como lo ha sido usted con nosotras. Muchas gracias por todo – manifestaron las jóvenes.