
  |
 |

AL ENCUENTRO CON ISSY
De regreso a Lambayeque estuvieron muy calladas. Nunca se imaginaron lo que iba a pasar, pero aun así intrigadas por lo que les dijo el lobo decidieron salir en busca de Issy a Puerto Eten.
Al día siguiente fueron a casa de Katia, ahí estuvieron hablando sobre todo lo ocurrido, recordando cada mínimo detalle y prestando mucha más atención a las pistas que les dio Apu Kañahuay. Él dijo: la sirena salía en cada puesta de sol, se sentaba en una roca como una mujer esperando al hombre amado y al ver que no llegaba, lloraba amargamente.
Llamadas por su curiosidad idearon un plan para comprobar si lo que decía el lobo era cierto; y así fue como acordaron, al siguiente día, ir a la maravillosa playa de Puerto Eten.
Fue algo difícil persuadir a sus padres para el permiso, pero finalmente lo consiguieron. Acordaron ir a casa de la tía de Rubí que vivía en Eten.
Se encontraron muy temprano e iluminadas por el radiante sol, se despidieron de sus padres con una gran sonrisa.
Mientras viajaban, observaron la belleza de su localidad, sus áreas verdes, sus animales y el aire puro que respiraban no lo cambiarían por nada.
Después de treinta minutos llegaron a su destino. Fueron a casa de la tía de Rubí. La señora muy amable las atendió y dejó que se hospedaran allí. Más tarde, después del almuerzo, se encaminaron al encuentro con Issy.
En la playa, la brisa fresca del mar así como el agua cristalina y azul, les dieron la bienvenida. Pasaron parte de la tarde corriendo por la arena y compartiendo anécdotas, esperando el anhelado crepúsculo.
Poco a poco, el sol se iba escondiendo entre el inmenso mar, cuando de pronto notaron que a lo lejos emergía un misterioso ser de entre las aguas.
Un poco extrañadas decidieron ir a su encuentro, pero vieron que nuevamente se sumergió en el mar. Corrieron más rápido. Tanto era su afán en conocer la historia completa de este amor frustrado, que decidieron esperar. Para su sorpresa, algo inesperado ocurrió: una deslumbrante sirena salió del agua agitando su larga cola tan brillante como las esmeraldas que iluminaba todo a su alrededor y las miró con esos ojos semejantes a dos perlas resplandecientes. Ella se posó en la roca como lo había revelado Apu Kañahuay; quisieron hablarle, pero ese momento era tan increíble y maravilloso que quedaron atónitas.
La extraña criatura empezó a llorar. Aquella escena fue impactante: verla sola, con el rostro pálido y sollozando amargamente. Ella notó la presencia de aquellas amigas; asustada, se disponía a regresar a lo profundo del mar cuando le gritaron: ¡Issy! Nombre que mencionaron sin haberlo pensado.
Lucía Issy largos cabellos rubios como el oro y ondulados como las olas del mar en una tarde serena. Era realmente hermosa.
Muy extrañada, la sirenita, al enterarse que la conocían optó por detenerse para escuchar alguna explicación por parte de ellas.
Comenzaron contándole lo que sabían acerca de su trágica historia, hasta que no soportó la zozobra y volvió a llorar incansablemente.
Apenada, Issy les relató detalladamente algo más sobre su desdicha. Su pálido rostro dejaba notar melancolía. Sus dulces palabras cada vez más nostálgicas, brotaban de sus finos labios y eran similares a los cantos y melodías de los pájaros al amanecer. Sentada sobre la roca, continuó diciendo:
- Amigas mías, yo ya no vivo, he muerto desde el día en que mi padre me desterró y me condenó a vivir en esta ciudad bajo el mar, apartada de mi verdadera familia y el verdadero amor -
- Issy, no te agobies por eso. Nosotras no hemos venido aquí para disfrutar de la brisa marina y de la arena que el viento mueve sin cesar, por el contrario, el motivo de nuestra visita fue conocerte y ahora que lo hemos hecho, te ayudaremos y hallaremos el conjuro para revertir el hechizo - comentaron convencidas.
- Les agradezco y les agradeceré infinitamente hasta el final de mis días lo que hacen por mí; pero, la única forma de deshacerlo está fuera del alcance de todo ser vivo. Sólo las personas de corazón inmaculado e inocente y que creen en esto, pueden hallar la poción -
- Estamos dispuestas a aceptar el reto, danos una semana y serás libre nuevamente - afirmaron.
- ¡Oh! – exclamó Issy sollozando – Lo siento compañeras, pero si para mañana al ocultarse el sol no se revierte el hechizo, éste será eterno y entonces ya no habrá nada que hacer, sólo resignación me quedará y además deseos que jamás logré alcanzar.
- ¡Vamos Issy! ¿Acaso crees que nos rendimos tan pronto? Si para mañana necesitas la poción, la tendrás - dijeron alegremente.
- Son tan buenas niñas ustedes. A pesar de haber perdido casi todas las esperanzas, su entusiasmo me invita a sentirme así también - manifestó la sirena.
- Nos sentimos contentas de poder ayudarte - comentaron.
- Yo me siento aún más alegre y agradecida de poder contar con su apoyo. Ya se acerca el ocaso y muy pronto será la hora de partir. Debo apresurarme. La poción no está hecha, ustedes deben prepararla. El que puede ayudarlas es mi amigo Tukumachu, “El Búho Sabio”, que habita en el Santuario Histórico del Bosque de Pómac.
- Está bien, mañana saldremos con el alba rumbo al bosque y en la tarde antes de ocultarse el sol traeremos la solución a todas tus desdichas y podrás vivir con tu querido Apu – expresó Katia.
- Gracias nuevamente, se los agradezco profundamente, pero ahora ya es tiempo de retornar al mar – y diciendo esto sumergió sus elegantes aletas y su atlético cuerpo al azul y calmado océano.
  |
 |



   |