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UN SUCESO INESPERADO
Eran las nueve de la mañana de un cálido día de verano. Katia, Kelly y Rubí decidieron partir hacia la Reserva de Paracas, pues era el único lugar que les faltaba conocer; además el más anhelado por ellas.
Fueron en compañía de sus padres. El viaje duró 13 horas desde Chiclayo, su ciudad natal. Cansadas llegaron a ICA y se instalaron en un hotel cercano al parque principal.
Ansiosas y entusiasmadas partieron hacia la Reserva. Se habían quedado asombradas de tanta belleza. Paracas, el desierto viviente, es una tierra de enormes acantilados y mar azul, de playas tranquilas, variedad de animales e impresionantes paisajes que le dan vida a esta reserva y es parte de un atractivo turístico de nuestro país.
Visitaron las Islas Ballestas, que se han convertido en lugar de descanso de lobos marinos y aves guaneras; además, fue el lugar que más les gustó a aquellas jovencitas.
Ellas iban observando el maravilloso paisaje; cuando de pronto oyeron una voz, muy baja y lejana. Rubí estaba muy asustada, ya que le tenía pavor al agua y al sonido que estremecía el lugar. Katia y Kelly se mostraron interesadas en encontrar al ser que producía aquel sonido misterioso y abrumador.
Una sombra se veía a lo lejos, cada vez se iba aproximando a esas amigas. Hasta que se dieron cuenta de la presencia de un lobo marino que estaba saliendo de las aguas. Parecía querer hablar con ellas; las chicas, por su parte, estaban asustadas.
-¡Oh, por Dios! ¿Qué es esto?- exclamó Rubí antes de desmayarse.
Sus amigas la atendieron, logrando así que despertara.
-¿Por qué se asustan? ¿Es que acaso soy una especie rara? Interrogó el lobo.
Todas se quedaron atónitas al escucharlo. Como se sabe, los lobos no pueden hablar. A pesar de la incertidumbre, Katia se atrevió a contestarle:
-Es que nos hemos quedado perplejas cuando hablaste. Dime, ¿Cuál es tu nombre y por qué hablas?
El lobo escuchaba atentamente las inquietudes de Katia. Al fin, después de un largo tiempo, les respondió:
-Amiguitas, mi nombre es Apu Kañahuay (nombre que significa “el que está cerca de Dios”). Puedo hablar con los humanos por un hechizo…Es una historia muy larga y difícil de creer, ¿ustedes están dispuestas a escucharme?
Kelly inmediatamente movió la cabeza, aceptando la propuesta.
-¡Está bien! Yo en realidad soy un tritón. Me enamoré de una sirena llamada Issy y su padre me hechizó, convirtiéndome en un lobo marino. Además, estoy impedido de salir de estas islas. Ahora el padre de mi amada, la ha llevado a Puerto Eten, un lugar que dicen es muy bonito pero muy lejos, para que así nunca más me vea. Me siento abatido, desconsolado y afligido. No tengo a nadie en este lugar. Mis amigos ya no me reconocen porque no hablo con ellos. ¡Necesito ayuda!
Rubí, Kelly y Katia no lograban creerle porque su anécdota era tan triste y estaba fuera de la realidad. Pasó mucho tiempo hasta que Katia le dijo:
-Es complicado creerte, pero te podemos ayudar…Dices que Issy está en Puerto Eten. Nosotras vivimos cerca de ese lugar, pues está ubicado en la Región Lambayeque, de donde hemos venido. Ahora, ¿Puedes decirnos cuáles son sus características y en qué parte se encuentra exactamente?
-Ella es hermosa como una flor y esbelta con cabellos dorados. Sale en la puesta del sol y muy cerca al muelle. Se sienta en una roca gigante y llora. La última vez que la vi por estos mares se comportaba de esa forma, ya que su padre la había castigado- Asintió Apu Kañahuay.
De pronto se escucharon voces: eran los papás de las jóvenes. Estaban llamándolas porque tenían que viajar de regreso a Lambayeque.
-Ya vamos, mami –respondió Rubí.
-Ahora querido amigo, no te preocupes. Trataremos de ayudarte. Haremos un esfuerzo en encontrarla. Viajaremos muy pronto a Puerto Eten y de seguro serás feliz. Sólo ten calma y ya no sufras- se comprometió Kelly.
Lograron encontrarse con sus padres y juntos se encaminaron a la ciudad de Ica para así retornar a su ciudad natal.
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